El reclutamiento de combatientes para la guerra que enfrenta a Rusia y Ucrania no solamente ocurre en Bolivia, como se ha denunciado los últimos días, se trata de un fenómeno que afecta y preocupa a varios países de América Latina.
Testimonios de familiares en Bolivia e investigaciones de organizaciones de derechos humanos, han develado que detrás de los reclutamientos para combatir en esa guerra hay toda una estructura de estafas, engaños, sueldos impagos, maltrato , vulneración de derechos y hasta la propia muerte de los improvisados soldados.
La Federación Internacional de Derechos Humanos señala que uno de cada cinco combatientes extranjeros muere y que la expectativa media de supervivencia ronda los 150 días.
El origen
El 24 de febrero de 2022 Rusia invadió una parte de Ucrania para evitar un posible alineamiento de este país al Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Rusia alegó que Ucrania en la OTAN era una atentado contra su seguridad frente a occidente.
Por su parte Ucrania y la OTAN rechazan la versión de Rusia y argumentan que este país pretende recuperar influencia sobre un antiguo territorio soviético y evitar el fortalecimiento de un Estado ucraniano alineado con occidente.
¿Y que tiene que ver con los ciudadanos bolivianos y latinoamericanos una guerra lejana que se desarrolla a más de 12.000 kilómetros del país?
Sí tiene que ver porque según la Fiscalía al menos 16 ciudadanos bolivianos fueron reclutados para el ejército ruso.
Sin embargo, familiares hablan de una treintena de connacionales en combate.
De otros países como Cuba la cantidad de combatientes es mucho mayor y bordea los 20.000, de Colombia calculan que existen hasta 2.000 enlistados, de Perú 600.
Y aunque no existe un registro preciso del número de reclutados, se sabe de centenas de migrantes de Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador y México que también combaten por Rusia a cambio de dinero.
La razón por las que los bolivianos y latinos en general deciden enrolarse al ejército ruso es la necesidad de dinero y la búsqueda de una salida de la precaria situación económica en la que se encuentran.
Sin embargo, también hay testimonios de personas cuyos familiares fueron a Rusia con la promesa de empleo con un salario elevado, fueron engañados y terminaron con el uniforme militar.
La esposa de José María Soleto, un boliviano que fue reclutado y muerto en Rusia, contó que su pareja viajó con la esperanza de reunir dinero para pagar la operación de ojos que necesitaba uno de sus hijos, abrir un negocio y terminar de construir su casa.
Otra pariente de uno de los bolivianos en Rusia denunció que al menos 30 hombres de Loma Alta, en Santa Cruz, fueron reclutados por otros bolivianos con la promesa de recibir un salario de 16.000 dólares.
En Cuba
El caso de Cuba es uno de los que llama la atención a nivel internacional. Según fuentes de Ucrania unos 20.000 cubanos han sido incorporados a las las tropas rusas desde 2022. Muchos habrían sido atraídos por salarios imposibles de obtener en la isla o por la posibilidad de emigrar. También existen denuncias de que algunos reclutas desconocían que serían enviados al frente de combate.
Ayuda
Según el abogado Óscar Alba, docente de Derecho Internacional de la UMSS, es una práctica usual que existan empresas que hacen reclutamientos para que vayan a combatir como mercenarios a diferentes partes del mundo. Es decir, soldados que combaten a cambio de un sueldo.
Sin embargo, el experto anota que si hubiese un engaño sobre el modo de reclutar puede cambiar la figura y se convierte el delito de trata y tráfico de personas.
En Bolivia, la Fiscalía investiga una red que recluta a gente para combatir por Rusia. En este caso el cabecilla está prófugo, mientras que tres de sus familiares fueron aprehendidos en Santa Cruz.
La Fiscalía los investiga por presunta trata de personas con fines de reclutamiento para conflicto bélico.
El Ministerio Público explicó que la solicitud de información a Perú, Colombia, Venezuela y Rusia busca establecer el paradero de los bolivianos captados, identificar a los responsables y determinar el modus operandi de la organización criminal.
El requerimiento se realizó en el marco de los mecanismos de cooperación internacional promovidos por la Red Especializada en Trata y Tráfico de Personas, integrada por ministerios públicos de América Latina.
Mercenarismo
Según Alba, Bolivia es parte de las Convenciones de Ginebra, y puede acudir, para obtener información y ayuda sobre los ciudadanos bolivianos en Rusia a organismos como la Cruz Roja Internacional, que se ocupa de prisioneros de guerra, refugiados, muertos y heridos en conflictos bélicos.
“Sin embargo, cuando se trata de mercenarios estos organismos internacionales no intervienen”, aclaró Alba.
“Lo que sí puede hacer Bolivia es pedir ayuda a los gobiernos de los países involucrados en la guerra apelando a principios de reciprocidad o cortesía y pedir informe sobre los bolivianos que estarían en sus respectivos ejércitos a Rusia y Ucrania”, acotó Alba.
Y si la figura es delictiva de parte de los reclutadores, que llevan gente al extranjero con engaños, “entonces Bolivia tiene que generar los mecanismos internos para investigar y establecer sanción para este tipo de actividades y sus autores. En última instancia, se trata de un delito de trata y tráfico de personas”,concluyó el experto.
Modus operandi
Tanto en Bolivia como en países de América Latina, los mecanismos de captación de los reclutadores tienen algunos rasgos comunes.
Uno de ellos es a través de ofertas laborales falsas como requerimientos de albañiles, electricistas, mecánicos, guardias de seguridad o trabajadores agrícolas o industriales.
Los anuncios son difundidos por redes sociales como Facebook, Telegram, TikTok y WhatsApp. Una vez que los reclutados llegan a Rusia, descubren que los contratos son para incorporarse al ejército.
Otro factor que atrae a la gente, que generalmente tiene problemas de dinero, son las atractivas promesas económicas como salarios que oscilan entre 1.700 y 3.000 dólares mensuales, bonos de alistamiento de hasta 30.000 dólares y promesas de ciudadanía rusa.
Sin embargo, numerosos testimonios indican que los pagos no siempre son cumplidos, se reducen al mínimo o los reclutadores de quedan con una parte del sueldo.
En Colombia, las fuerzas de seguridad han detectado la participación de empresas vinculadas a militares retirados para enviar combatientes hacia distintos conflictos internacionales.
Principalmente en Bolivia, Perú y Colombia, se han detectado irregularidades e incluso ilegalidades cometidas por los reclutadores de combatientes.
Entre estas están los contratos engañosos porque están redactados en ruso y los reclutas desconocen las condiciones reales de servicio, como denunciaron familiares de bolivianos en Rusia.
También han denunciado retención de documentos o confiscación de pasaportes, lo que dificulta abandonar las zonas de combate en esos países.
Varios bolivianos han sido enviados al frente con apenas unos días o semanas de preparación.


