La Unidad de Investigación de Accidentes e Incidentes (AIG) de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) logró recuperar este martes la caja negra de la aeronave Cessna Citation, con matrícula CP-3243, siniestrada en el trópico de Cochabamba, informó en La Paz esa instancia estatal en un comunicado oficial.
“El dispositivo será remitido a especialistas en el exterior, quienes cuentan con la tecnología necesaria para la extracción y análisis de la información, contribuyendo así al esclarecimiento de los hechos”, señala el documento.
La caja negra constituye un elemento clave para el desarrollo de la investigación técnica, en el marco de la Reglamentación Aeronáutica Boliviana (RAB) 830, y permitirá avanzar en la determinación de las causas probables de este accidente, que cobró la vida de dos pilotos.
Son dos y de color naranja
“A pesar de su nombre, las cajas negras son naranjas, un detalle pensado para hacerlas más visibles en caso de un accidente. Están construidas para resistir las condiciones más extremas: Impactos, temperaturas abrasadoras, inmersiones en el agua, etc. Nada parece ser capaz de destruir su valioso contenido”, explica el sitio aerospace.com.
“Las cajas negras, en realidad, son dos: el registrador de datos de vuelo (FDR) y el registrador de voces de cabina (CVR, por sus siglas en inglés, en ambos casos). Juntos, recopilan información, desde los detalles técnicos de vuelo hasta las conversaciones entre los pilotos.
“Cuando se produce un accidente aéreo, las cajas negras se convierten en el testigo silencioso, de lo que sucedió en los momentos previos al desastre.
“Su resistencia y confiabilidad radican en la Crash – Survivable Memory Unit (CSMU), que protege los datos almacenados en chips de memoria sólida. Estas unidades están diseñadas para soportar impactos equivalentes a caídas desde kilómetros de altura, así como presiones y temperaturas extremas.
“Un registrador de datos de vuelo (FDR, por sus siglas en inglés) moderno puede registrar hasta 25 horas de datos de vuelo.
Incluyen diferentes parámetros, desde la velocidad, altitud y la presión del motor. También la posición de la palanca de mando, la configuración de tren de aterrizaje y la temperatura del aceite del motor.
También graban voces de cabina (CVR) de las dos últimas horas de sonido. Estas capacidades de datos no solo son impresionantes por su amplitud, sino también por su utilidad para comprender lo que sucedió en los momentos críticos antes de un accidente aéreo”.
En su comunicado, la DGAC reafirma su compromiso con la seguridad operacional y garantizó brindar información sobre los avances de la investigación.
La operación para recuperar la caja negra de la aeronave fue posible gracias al apoyo logístico de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), que facilitó el acceso a la zona mediante un helicóptero, permitiendo recuperar el dispositivo en condiciones oportunas, agrega la DGAC.


